Su sangre manchaba ya las manos
de los verdugos
nada se supo despues de la tortura
del preso
De echo yo solo se de ese asunto
por una vieja y arrugada anciana
que me lo conto
a cambio de un poco de cariño.
Ella estaba entre el publico
insultando al condenado
no se arrepentia, me explico,
de lo que habia echo
porque se lo merecia
aquel bastardo bellaco
era un ladron y asesino
no mas que un vago y
un maleante
me conto la otra version
de la historia
que el supo por ser amigo
del verdugo que lo mato.
Paso toda la noche en vela
recitando verso a verso
su condena y maldiciendo
a los que se la harian llegar
y ya las piedras se lamentaban
de tan larga letania
mas el hombre que ha de morir
no sabe de nobles actos
no sabe de porvenir
solo sabe cantar y contar
y morir muy dignamente
y da igual nombre o linaje
solo importa la cancion
que cante para ser decapitado
asesinado.
La tercera version
me la conto su sangre
que muchos años despues vi pegada
todavia
en los adoquines de la plaza
de una ciudad bulliciosa
que ahora son solo ruinas
ella reprochaba
era altiva
ella no cometio errores
hasta el final
le acompaño
y entonces mancho al verdugo
y al gque lo vio
volvio la negra plaza en rojo
y me recordo
que solo en realidad importaba
la version que contara yo
la que yo me creyera
pues es ya un simbolo
nada mas,
y me gusto
me gustaron los susurros que me tradujo
el martir siempre fue valiente
despues de muerto.
Yo en cambio
a pesar de que se ahora la verdad
me callare
y procurare tener un buen escondrijo
no vaya tocarme a mi la vez
ojala se lo lleve el viento.
Un chorro nuevo de sangre sobre la plaza
y adios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario