Oscuro prado irsuto de verdes trompas de láscivos anhelos.
Vergel de nocivos truenos de deseo iracundamente avinagrado.
Mísero cuarto repugnante de frustradas emociones hurticantes.
Moribundo recien nacido senil delirio de mil rosas con espinas.
Sin espinas, una vida rota menos con mas de un toque de idiota
y un par de besos, llenos de una añil bancarrota, y un par de versos.
Sin sentido aparente ni ocurrentemente disfrazado. Torturados,
acabaron con su vida entre suspiros sin su dulce despedida,
de tal forma que un patriota sin patria y sin medida
suelta un “no te quiero” enseguida con tal de cerrar la boca.
Silvestre Santé
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario