En ese momento sintió como el mundo se detenía, como todo lo que había a su alrededor se desvanecía, como lo único que sentía era un nudo en su pecho, una angustia que le impedía casi respirar. Derepente sin previo aviso, encontró su cara mojada.. bañada en pequeñas gotas de agua salada, como aquellas que bañan tu cuerpo cuando una ola juguetona del mar rompe contra una roca. Se sentía pequeña e insignificante y no comprendía porque se había marchado, porque después de ofrecerle tanto él se alejaba sin decirle tan siquiera un adiós aunque fuera doloroso, ella lo hubiera preferido.Siempre evitó hacerlo, evitó al amor intentando escapar de él como quien escapa de la fría lluvia en las noches de invierno pero esta vez no lo consiguió y la invadió sin llamar a su puerta. Sus ojos color miel sepultaban tras ellos una vida llena de angustia y temor, de tristeza y dolor.. pero ella siempre intentaba sacar lo mejor de si y vivir esperando la verdadera y gran felicidad, que estaba segura de que en algún momento de su largo camino llegaría atravesando los altos pinos.
En ese momento escuchó un ruido a sus espaldas y dejó atrás sus pensamientos girandose rápidamente con la esperanza de que volviera, de que recapacitara y entendiera que junto a ella podría ser feliz... pero nuevamente se equivocó y la espinita se clavó un milimetro más adentro en la coraza que protegía su corazoncito, ahora ya rota e inútil.
Quiso correr tras él hasta caer rendida sin fuerzas pero... para que? si él había decidido abandonarla y seguir con su camino lejos del suyo, porque tendría que hacerlo? Envuelta entre tantas preguntas sin respuesta le invadió otro sentimiento diferente, el odio. Porque despues de ofrecerle todo lo que podía y más se fue? Sintió que sus fuerzas se iban debilitando poco a poco, que una vez más había perdido la batalla contra la vida.. asique se apoyó en un viejo y grueso roble decidida a esperar ,pacientemente, a eso que tanto ansiaba y que nunca llegaba, su felicidad. Porque la vida no la trata como de verdad lo merece?...
Lorena Abeledo Vazquez.
Escrito por una conmovida amiga de ojos grandes que quiso decirme lo que pensaba la chica cuando el vagamundo marcho.
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